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Fotografía Iglesia Cristiana Manantial © / Jackson Santamaría

TIEMPO DE MILAGROS VALLEDUPAR

El fervor, la pasión, el hambre y la sed por Dios junto a la disposición y la sencillez de un hombre como el Apóstol Eduardo Cañas Estrada, hicieron que esta campaña marcara la historia en un pueblo desesperado por un toque del cielo.

El Parque de la Leyenda Vallenata fue el lugar que albergó a una multitud nunca antes convocada alli, pues este escenario gigantesco por demás y orgullo de los valduparenses jamas se había visto pequeño en evento social alguno, ni aun los festivales vallenatos realizados en otras jornadas pudieron congregar a tal número de personas, teniendo en cuenta  que Valledupar cuenta con más de 450.00 habitantes y que a la campaña asistieron más de 30 mil personas por día, quienes desde casi dos horas de antelación ya llenaban las graderías y alrededores del parque, podemos concluir que el poder de Dios alcanzó a más del 30% de la población de los cuales más de 3.300 recibibieron a Cristo como Señor y salvador de sus vidas.

Cuando hablamos de una campaña de milagros, necesariamente hablamos de personas sanadas, restauradas, llenas del poder de Dios, porque además una campaña de milagros es una respuesta de Dios al clamor de un pueblo reunido entorno al propósito de buscar a Dios y de cambiar el destino de una ciudad, departamento o región. Con base en todo esto, hay que decir que la campaña de milagros con el Apóstol Eduardo Cañas Estrada sobrepasó todas las expectativas. 

Por la magnitud del lugar, las condiciones del clima anterior a la campaña y otras actividades en la ciudad, había un ambiente de escepticismo, pues lo que se percibía era que esta campaña de milagros sería un evento bonito, pero jamás lo que fue…

 

una campaña donde el poder de Dios rompió toda leyenda, además de paradigmas y celos ministeriales, pues aquí quien descendió para llenar al pueblo fue el Espíritu Santo de Dios, moviéndose con poder, por supuesto con milagros tan grandes como el de este pequeño que no podía ver por un ojo y al momento de la unción de milagros El Señor le devolvió la visión o la mujer que estaba sirviendo al Señor en la campaña y hacía cinco años había sufrido un accidente que le causó tener un brazo más corto que el otro, tras la fractura posterior pérdida del hueso del codo El Apóstol dijo en el momento de la unción que El Señor  iba a hacer crecer los huesos y al instante en medio de la multidud, mientras prestaba servicio, descendió el fuego del Señor y a la vista de todos su brazo creció quedando perfectamente, como si nunca le huviese ocurrido nada y comenzó a alabar  a Dios con sus manos levantadas al Señor y es testimonio para el mundo.

Como éste hubo un sin número de testimonios en la cantidad de asistentes,  inolvidables como la campaña en si, decorada como dijo el Apóstol Eduardo, con el milagro de una ciudad volcada al parque y convocada por el Espíritu santo, desde la emisora Vida Valledupar 1.380 a.m. en El Devocional. 

Mediante decreto y en acto público el alcalde de Valledupar por interpuesta persona, la primera dama, la doctora Lilia Ferchearo declaró a Valledupar consagrada a Dios y entregó medalla de honor al Apóstol Eduardo Cañas Estrada, considerándolo personaje ilustre para sus habitantes. Los cielos de Valledupar se abrieron, la atmósfera espiritual cambió, por que un pueblo se atrevió a creerle a Dios, el Dios de Colombia.